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Chupetitis o el exceso de chupete

Siento el título confuso, pero no se me ocurrió mejor nombre para este artículo… No sé si será una simple sensación pero cada vez veo más bebés y niños con chupete en la boca, ¿es paranoia mía? ¿lo ven también ustedes?… Me parece que no sólo lo usamos sino que abusamos de él…
¿Por qué un bebé en su cochecito, paseando totalmente tranquilo, distraído mirando todo, con el vientecito en la cara, necesita un chupete? ¿Por qué hay niños de 3 años que inclusive hablan con el chupete en la boca? ¿Por qué debemos dárselo si nos lo pide mientras está jugando tranquilo?…
Debemos saber que el instinto de succión es muy fuerte durante el primer año de vida y que no hay nada mejor para satisfacer esa necesidad que la lactancia materna. Los niños alimentados con el pecho de manera exclusiva generalmente no necesitan compensar su falta de succión con el chupete o el dedo. Por otro lado, la evidencia científica nos indica que los niños que no han sido amamantados o lo han sido durante un corto periodo, compensan su necesidad de succión con el chupete, con lo cual, si lo ofrecemos, debemos no hacerlo en todo momento…
Dicho esto, sé que muchísimas madres (y más abuelas) no salen ni a la esquina con el bebé/niño sin el chupete. Como profesional (y madre) he de ser clara: el chupete puede ser una excelente herramienta para calmar a un bebé/niño en momentos concretos de ansiedad, pero si lo damos, que haga honor a su nombre en inglés: PACIFIER… Que se utilice en momentos clave de inquietud, no “enganchemos” a nuestros hijos a este hábito que altera la posición de la lengua, a veces ocasionando alteraciones de mordida que son irreversibles sin tratamiento…

Las pautas internacionales recomiendan dejar el chupete entre los 12 y 18 meses de edad (alrededor de la salida de los molares de leche) para que los efectos sobre la mordida no sean graves. Mientras más temprano se elimine el hábito, más fácil será. Las mamis deberían saber que cada mes que pasan sus hijos usándolo (inclusive “sólo para dormir”), se les hará más difícil dejarlo ya que el chupete deja de ser un simple instrumento para convertirse en una “necesidad” y se establece una relación de dependencia…
No hay nada mejor para un niño que la atención y cariño de sus padres cuando está inquieto, ¿qué tal si ofrecemos a nuestros hijos todos los mimos que seamos capaces de dar la siguiente vez que nos pida el “tete”?… ya me contarán sus experiencias con este experimento…

Dra. Camila Palma Portaro
Odontopediatra

 

Imágen cortesía de KobeSintes Photography

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