Cambios en nuestra boca

Como otras partes del cuerpo, nuestra boca también experimenta ciertos cambios con el paso de los años.

Sin embargo, algunos cambios en tus encías, lengua o garganta pueden derivar en problemas para tu salud.

A continuación, hablaremos sobre los cambios en nuestra boca que deberían llamar tu atención y que requieren una visita inminente a tu clínica dental de confianza.

¡Toma nota!

Bultos en las encías

Los bultos en las encías pueden indicar una infección oral, como un absceso local.

La placa, la caries dental y los restos de alimentos que quedan entre nuestros dientes pueden causar estas infecciones, que es más probable que ocurran cuando el sistema inmunológico está bajo.

Traumas y úlceras bucales son dos de las causas más comunes de encías grumosas. El traumatismo puede ocurrir cuando se golpea la boca, cuando se ingieren alimentos o bebidas muy calientes o cuando la boca se está acostumbrando a nuevos aparatos ortopédicos o dentaduras postizas.

Los quistes dentales son bultos en forma de burbujas que se forman en las encías. La mayoría de los quistes dentales se forman cerca de las raíces de los dientes enterrados o muertos.

Aunque pueden llegar a ser dolorosos, especialmente si se infectan, muchos son asintomáticos.

Si bien los quistes dentales pequeños a menudo no necesitan extracción, los quistes grandes pueden debilitar la mandíbula y ejercer presión sobre los dientes. La cirugía dental puede extirpar el quiste y tratar el tejido de la raíz muerta para prevenir su retorno.

Las mujeres embarazadas también pueden notar pequeños bultos cerca de las líneas de las encías. Llamados granuloma piógeno o granuloma gravídico, estos bultos son causados simplemente por hormonas del embarazo y no son motivo de preocupación.

Los problemas más graves, como los cánceres orales y los tumores de los dientes o la mandíbula, también pueden causar bultos en la encía.

Estas condiciones son mucho más raras, pero recordar que ocurren es un buen motivo para investigar cualquier bulto inusual en nuestra encía.

Sangrado de las encías

El sangrado de las encías es un síntoma común de la enfermedad de las encías. La primera etapa de esta enfermedad se llama gingivitis.

Si no se trata, la gingivitis puede progresar a la periodontitis más grave.

Si no logramos eliminar la placa cuando nos cepillamos los dientes o usamos hilo dental, ésta puede causar gingivitis.

La placa contiene gérmenes que atacan las encías, irritándolas e inflamándolas.

Al igual que los bultos en las encías, las encías sangrantes también pueden ser un signo de infección o trauma. La baja inmunidad puede aumentar estos problemas.

En casos poco comunes, las encías sangrantes pueden ser signos de un trastorno sanguíneo.

Lengua o encías hinchadas

La inflamación de nuestra lengua y encías es otro síntoma común de las infecciones orales.

Ciertas bacterias o herpes en este lugar de nuestro cuerpo pueden causar estas infecciones, especialmente si nos encontramos con las defensas de nuestro organismo bajas.

Los tumores ubicados en la lengua y encías también pueden hacer que éstas se hinchen.

Si la lengua se hincha repentinamente, puede que las culpables no sean otras que las innumerables alergias.

Esta reacción es muy común tras haber ingerido alimentos o ciertos medicamentos a los que no somos tolerantes.

Si la inflamación de la lengua aparece de manera gradual, podría tratarse de bajos niveles de hierro, leucemia o faringitis estreptocócica.

La gingivitis y la periodontitis también pueden inflamar las encías. Si sufrimos un traumatismo bucal, también podremos notar como se inflaman nuestra lengua y encías.

Bultos dolorosos en nuestra lengua

Los bultos dolorosos en la lengua son típicamente papilas inflamadas, comúnmente llamadas papilas gustativas.

Es posible que notemos este problema tras mordernos la lengua accidentalmente o probar alimentos o bebidas demasiado calientes.

Sufrir estrés y algunas hormonas también pueden causar este problema. Aunque el problema pueda ser molesto, es muy probable que pase en algunos días sin tratamiento.

Otra condición llamada papilitis lingual eruptiva también se manifiesta como bultos dolorosos en la lengua.

Probablemente no confundiremos estas condiciones, ya que la papilitis lingual eruptiva también causa fiebre y glándulas inflamadas.

Común en los niños y contagiosa, la papilitis lingual eruptiva generalmente pasa sin tratamiento en dos semanas.

Ese período puede parecer toda una vida, pero enjuagar la boca con agua salada y comer alimentos suaves y fríos como el helado puede hacer que esos bultos sean menos dolorosos.

Manchas en la parte posterior de la garganta

Las manchas o trozos blancos o amarillentos en la parte posterior de nuestra garganta son probablemente piedras de amígdalas.

Son un problema común y menor para algunas personas que todavía tienen sus amígdalas.

Los restos de la amígdala se forman a partir de desechos, como moco y bacterias, que son recolectados por el tejido amigdalino. Estos residuos pueden calcificarse si no se eliminan.

Cálculos amigdalinos calcificados pueden aparecer en la tomografía computarizada y la resonancia magnética.

Los pacientes propensos a los restos amigdalinos a menudo sufren de halitosis, comúnmente llamada mal aliento, ya que los restos recolectados por el tejido amigdalino se depositan en la boca.

Eliminar los pequeños cálculos amigdalinos puede ser tan simple como hacer gárgaras con agua salada.

Sin embargo, los cálculos amigdalinos más difíciles pueden requerir la extirpación quirúrgica. La eliminación es crucial, ya que los cálculos amigdalinos pueden dificultar la deglución.

Si estás preocupad@ por estos problemas o cualquier otro cambio en tu boca, no dudes en llamar a tu clínica dental de confianza.

Tu dentista puede aclarar tus dudas o tratar cualquier caso antes de que éste se convierta en un problema de salud mayor.

 

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